Con rimas de parvulitos (y que le jodan a quien sepa de esta vida tanto para juzgar las actitudes de los demás)



Tras el vértigo en el estómago llegó el escalofrío
Y las ganas de llorar se agolparon al filo
De la garganta,
Haciéndose tan monstruosas que podían palparse
Pasando un dedo por el suave cuello.
Y se perdió el encanto, lo bello.
Y con la ilusión perdida,
Lo bonito de la vida
Quedó pisoteado en el suelo,
Donde finalmente estallaron las lágrimas
Como bolas de frágil cristal,
Tan frágil como mi cordura
Y también como mi propia voz,
Que se quebró y rompió en sollozos,
Con el corazón suplicando calma
Mientras por los ojos
Se escurría mi alma
Convirtiendo mi cuerpo en despojos.
Y el llanto siguió fluyendo
Dibujando en mi cara caminitos de humedad,
Como ríos buscando un mar
Donde diluir la angustia
Y el dolor por no entender nada,
Donde llenar un vacío
A base de agua salada
Y poder ahogar para siempre
Tanta pena almacenada.
Y el llanto fluyó …

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